Consiste en una tarjeta con un pequeño chip donde podemos almacenar un valor monetario, previamente pagado, y que puede ser utilizado para comprar un bien o servició en cualquier terminal, que sea parte de un sistema de tiendas o comercios y que tenga instalado un lector de dichas tarjetas. Consecuentemente, el valor de las compras puede deducirse de la tarjeta cada vez que el usuario paga con ella; así mismo puede abonarse nuevamente cierta cantidad para incrementar el saldo.
El monedero electrónico resulta indicado tanto en colegios, empresas o comercios que requieren de una forma de control de pagos “interno”, como en instituciones públicas o privadas donde es requerido un medio eficaz de compra-venta prescindiendo del efectivo. Tales como máquinas expendedoras de comida, refrescos o cigarros, transporte público, peajes y teléfonos públicos.


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